by

Infancia musicalmente atípica

Para que entendáis cómo somos capaces de encontrar inspiración en las fuentes más exóticas y diferentes, debéis saber cómo se forja un cerebro Vidapropia desde la más tierna infancia.

Los recuerdos de mis primeros años son absolutamente felices y tienen una banda sonora muy ecléctica, en la que se mezclan las canciones infantiles de los ’80, con Teresa Rabal y los Pitufos a la cabeza, sin olvidarnos de Enrique y Ana y los grandes Monano y su banda.

Toda esta alegría musical con moralejas encontraban en mi casa el contrapunto en las variadas elecciones de mis padres. Mi madre estaba encantada con Los Hombres G y se emocionaba con ‘I will survive’ de Gloria Gaynor, porque era la canción preferida de su hermano.

Mi padre… telita. Merecería un estudio en profundidad. Tan pronto sonaba a todo trapo ‘Mi agüita amarilla’ de Los Toreros Muertos, como nos pasábamos a Manzanita o ‘El bolero de Ravel’, o aquel hit ‘Cuidado con Paloma, que me han dicho que es de goma’ de Emilio Aragón.

Si tengo que elegir mi momento preferido de esa época, sin duda serían las mañanas de domingo, cuando mi hermano y yo nos pasábamos a la cama de nuestros padres, mi padre ponía alguna interesante elección musical en su superequipo de música (que es este mismo que tenemos en el taller) y jugábamos y nos reíamos hasta que nos levantábamos para comer patatas fritas con ketchup mientras veíamos Curro Jiménez.

¿Esto os aclara algo? ¿O sólo os doy más razones para que penséis que estoy para encerrar?

Os propongo un reto. Reproducir en Spotify la lista que he creado expresamente con mis recuerdos musicales. ¡A ver quién aguanta! Y luego me contáis qué tal la experiencia.

No he encontrado algunas canciones importantes para mí y otras están en alguna versión diferente, pero refleja bastante bien lo que fue una Infancia Musicalmente Atípica.

Mónica.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *